En busca del fa agudo mayor

La editorial Anagrama acaba de publicar la versión española de The noise of time de Julian Barnes, una novela que tiene como protagonista a Dmitri Shostakóvich y reincide en la antigua imagen de un compositor enfrentado al poder que con su música lanza un mensaje de resistencia. Aprovechando la ocasión, Luis Gago ha escrito un extenso artículo publicado hoy en Babelia, la revista literaria de El Paísagudo e informadísimo como nos tiene acostumbrados su autor, quien con razón pone sobre la mesa las muchas realidades que el texto de Barnes deja ocultas. Entre los distintos problemas destacados por el artículo, uno viene especialmente al caso aquí, justo en estos días en los que, en uno y otro lado del Atlántico, estamos hablando del escribir sobre música y con ello de las problemáticas traducciones que a menudo hallamos en nuestras librerías. Imposible no citar textualmente a Luis Gago:

post-sos-be-agudo-72Como suele ser tristemente habitual, y a pesar de que Barnes se refiere muy tangencialmente a la música […] y de que su prosa apenas contiene términos musicales como tales, la traducción chirría estrepitosamente en cuanto asoman tímidamente la cabeza. No puede hablarse, por ejemplo, de un “fabricante de violines” (p. 24) o de que ­alguien los “fabricaba como pasatiempo” (p. 55), sino, en todo caso, de un “constructor” o de que los “construía”. Las preposiciones también juegan malas pasadas: no existe el género del “trío de piano” (p. 27), hasta gramaticalmente incorrecto, y debe decirse con piano, como tampoco cabe hablar de una “sonata de violonchelo” sino para violonchelo. “En tono mayor” y “en tono menor” (p. 69) o, aún peor, “en escala mayor” (p. 192) son también errores muy burdos, ya que Barnes quiere decir “en modo mayor” y “en modo menor”. Tampoco existe el “clarinete principal” (p. 95) o el “fagot principal” (p. 186) en una orquesta, sino que se trata en ambos casos del clarinete o el fagot “solista”. Pero la palma se la llevan dos patinazos al comienzo: cuando Barnes dice que el padre y la madre de Shostakóvich “played four-handed piano”, el traductor obra el prodigio de que los 20 dedos fueran del padre en solitario: “tocaba el piano a cuatro manos” (p. 31); y al referirse indirectamente al oído absoluto del compositor con su lejano recuerdo de “four blasts of a factory siren in F sharp”, nos encontramos con “el fa agudo de los cuatro pitidos de la sirena de una fábrica” (p. 18), en vez de, con más corrección y menos agudeza, “cuatro toques de sirena en fa sostenido de una fábrica”.

Ahí están, para la posteridad, la fábrica de violines, el tono en lugar de la tonalidad, la sonata de violonchelo… Duelen. Aunque abren nuevas e inesperadas posibilidades, como la de escuchar un trío de piano en fa agudo mayor. Abismos insondables que sólo la creatividad de la literatura hace posibles. ¿Cómo sonará, el tono de fa agudo mayor?

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *